Arteterapia con discapacitados
Carles Ramos i Portas
Coord. MA arteterapia UB,
DIR. Metáfora
ramos@metafora.org
Una adecuada comprensión del mundo emocional en el tratamiento de personas con problemas de aprendizaje optimiza
el que otro tipo de acciones puedan alcanzar sus objetivos con mayor facilidad. Los programas de modificación de
conducta o las actividades dirigidas a la adquisición de habilidades motoras, cognitivas o sociales pueden verse
en mayor o menor medida beneficiadas si a la vez se atienden debidamente las necesidades emocionales del paciente.
El Arteterapia provee al equipo psicopedagógico de un medio adecuado para acercarse a la problemática del usuario
cuando las restricciones del lenguaje imposibilitan el acceso a su mundo emocional. El arteterapia se distingue de
un taller de plástica en que no es una actividad ocupacional o educativa. En arteterapia no es tan importante la
producción de objetos mas o menos decorativos como el proceso mismo de creación artística. En este proceso juntamente
con las capacidades cognitivas y motoras se despliegan a la vez y de forma natural otros potenciales del individuo
que no dependen de su discapacidad. La capacidad apreciativa y de expresar emociones, el disfrute, la interiorización
de conductas o el restablecimiento del equilibrio emocional. Reconocer estas capacidades y ayudar a potenciarlas ayuda
a mejorar la calidad de vida del usuario de arte terapia.
La naturaleza no amenazadora de la actividad artística permite al usuario aproximarse a su terapeuta sin entrar por
ello en niveles de ansiedad intolerables. La actividad no directiva que distingue esta forma de tratamiento permite
que aquellos que en otras actividades no pueden en esta si puedan.
El usuario de Arteterapia no tiene porque poseer capacidades artísticas de ningún tipo, ni siquiera las más básicas.
Hacer una raya en un papel o imprimir con el dedo sobre un trozo de arcilla es suficiente como para empezar a
establecer un proceso de trabajo donde, al ritmo que convenga, el paciente tendrá el espacio necesario para empezar
a expresar de forma segura sus emociones y conflictos. La capacidad contenedora de las imágenes hechas en presencia
de un profesional del arte terapia permite la emergencia de sentimientos insoportables, peligrosos o prohibidos...
sentimientos que de no encontrar salida quedarían bloqueados en el interior de la persona y muy posiblemente encontrarían
de forma inconsciente vías alternativas de expresión menos deseables que los garabatos sobre un papel o las huellas de un
dedo sobre el barro.
El psicoterapeuta por el arte ha sido educado para comprender las complejidades de los lenguajes no verbales,
especialmente su habilidad para decodificar la expresión visual puede ser de gran utilidad al equipo psicopedagógico
para ayudar a una mayor comprensión de la realidad interna del usuario y consecuentemente optimizar en beneficio de
este los recursos terapéuticos y educacionales del centro.